El hogar y la vida diaria
June 24, 2022

¿Qué es la autoestimulación (stimming) en niños con autismo?

Muchos niños con autismo tienen conductas de autoestimulación (stimming) para calmarse o comunicar sus necesidades. Conozca los beneficios y las preocupaciones sobre la autoestimulación, y estrategias útiles que usted y su equipo de atención pueden aplicar para prevenir la autoestimulación dañina.

La autoestimulación (stimming), también conocida como conductas autoestimulatorias, son movimientos o sonidos repetitivos que normalmente se hacen como una forma de autorregularse. 

Algunas conductas autoestimulatorias comunes son morderse las uñas, enrollarse el cabello en los dedos y tamborilear con los dedos. Estas conductas a menudo se hacen por costumbre para calmarse, o simplemente porque se sienten bien de alguna manera. A veces, uno ni siquiera se da cuenta de que las está haciendo. 

Aunque esto se parece a la forma en que los niños con autismo se autoestimulan, también hay diferencias. En este artículo conocerá más sobre por qué los niños con autismo se autoestimulan y cómo usted, como padre, madre, cuidador o educador, puede ayudar en relación con la autoestimulación. 

¿Por qué algunos niños con autismo se autoestimulan?

Los niños pueden autoestimularse por muchas razones, como cuando están emocionados o sobreestimulados, o mientras se adaptan a un entorno nuevo. La autoestimulación también puede ocurrir cuando un niño está molesto o ansioso. 

Algunos niños pueden tener formas de autoestimulación predecibles, como aletear con las manos cuando se emocionan. En cambio, otras pueden ser menos predecibles, sobre todo cuando se trata de encontrar la razón detrás de esa conducta específica. 

Estas son algunas de las principales razones por las que algunos niños pueden tener conductas autoestimulatorias:

Factores médicos

Las conductas autoestimulatorias pueden tener una causa médica. Por ejemplo, un niño puede rechinar los dientes o morder objetos por dolor en la boca. O un niño puede hacer vocalizaciones repetitivas o taparse los oídos si tiene dolor de cabeza.

Los investigadores han sugerido que golpearse la cabeza, aunque es dañino, puede reducir temporalmente la sensación de dolor debido a la liberación de betaendorfinas en el cuerpo, que pueden producir una sensación anestésica. 

Si sospecha que la autoestimulación de su hijo podría deberse a dolor o a una necesidad médica, es importante hablarlo con su equipo médico. 

Escape o evitación

Si un niño busca escapar de algo desagradable o quiere evitar algo, puede recurrir a conductas autoestimulatorias para lograrlo. Por ejemplo, un niño puede repetir cosas o caminar de un lado a otro en una situación social si se siente nervioso o incómodo al interactuar con otras personas.

Estimulación sensorial

A veces las conductas autoestimulatorias ocurren simplemente porque se sienten bien o calman a la persona. 

Por ejemplo, la autoestimulación puede verse como mover la pierna o el pie mientras uno está sentado. Aunque por lo general no hay razones médicas para ello, suele hacerse sin pensar. En este caso, la sensación agradable que produce mover la pierna o el pie puede ayudar a regular el cuerpo.

Comunicación 

A algunos niños con autismo les cuesta comunicar sus necesidades y pensamientos. Les puede resultar difícil expresar que alguien está hablando muy fuerte y que eso les lastima los oídos. Algunos niños con autismo tampoco tienen la capacidad de hablar. En cambio, pueden recurrir a conductas de autoestimulación como golpearse a sí mismos, taparse los oídos, caminar de un lado a otro u otras conductas para comunicar sus necesidades. 

Aburrimiento

Otras veces, algunos niños pueden autoestimularse para pasar el tiempo. Puede que estén aburridos y no sepan qué más hacer o cómo pasar el tiempo. Si su hijo todavía está practicando sus habilidades de ocio y juego, esto podría influir en su conducta de autoestimulación. 

Sobreestimulación o falta de estimulación

Algunos niños con autismo pueden ser hiposensibles o hipersensibles a distintas experiencias sensoriales. Quienes se sienten sobreestimulados por el mundo sensorial pueden autoestimularse para bloquear los estímulos. De igual manera, quienes sienten que el mundo sensorial no les da suficiente estimulación pueden autoestimularse para agregar estímulos sensoriales. 

Distintos tipos de autoestimulación

Los tipos de autoestimulación se clasifican según la experiencia sensorial de la conducta repetitiva, así que las conductas autoestimulatorias pueden presentarse de muchas maneras. 

Algunos tipos de autoestimulación son:  

  • Autoestimulación táctil - Implica estimulación a través del sentido del tacto. Algunos ejemplos son: frotar texturas particulares, rascarse o frotarse la piel, tamborilear con los dedos y movimientos repetitivos de las manos.
  • Autoestimulación visual - Implica estimulación a través del sentido de la vista. Algunos ejemplos son: mover o jugar con los dedos frente a los ojos, seguir cosas con el rabillo del ojo, examinar objetos muy de cerca, parpadear repetidamente, acomodar objetos (p. ej., alinear juguetes de una forma específica) y quedarse mirando objetos, a menudo luces brillantes u objetos que giran.
  • Autoestimulación auditiva - Implica el uso del sentido del oído. Algunos ejemplos son: sonidos, palabras o frases repetitivas, tararear, gruñir, cantar, taparse los oídos y jugar con objetos que hacen ruido cerca de los oídos.
  • Autoestimulación olfativa - Implica autoestimulación a través del sentido del gusto o del olfato. Algunos ejemplos son: oler en exceso objetos o personas, probar objetos en exceso, lamer o llevarse objetos a la boca.
  • Autoestimulación propioceptiva - Implica la activación del sistema propioceptivo. El sistema propioceptivo está en los músculos y las articulaciones. Nos da la conciencia del cuerpo y de la fuerza o presión. Algunos ejemplos son: aplicar presión (p. ej., apretarse los brazos), caminar de puntitas, lanzar objetos, levantar objetos pesados o cubrirse con ellos, y tirarse al piso.
  • Autoestimulación vestibular - Implica el sentido del equilibrio y el movimiento físico. Algunos ejemplos son: mecerse hacia adelante y hacia atrás, girar, saltar y caminar de un lado a otro.

¿La autoestimulación tiene beneficios?

¡Sí! La autoestimulación sí tiene beneficios. Sin importar cómo la vean los demás, la conducta cumple una función para quien la realiza. 

El principal beneficio de la autoestimulación es la autorregulación. La conducta le hace sentir bien al niño y le ayuda a regular su cuerpo o sus emociones. La autoestimulación también puede ayudar a los niños a liberar el exceso de energía, concentrarse en tareas difíciles o reducir el dolor. 

¿Hay preocupaciones sobre la autoestimulación?

Los padres y cuidadores de niños con autismo a menudo se preguntan si deben preocuparse por la autoestimulación de su hijo o aceptarla. 

Veamos algunas de las preocupaciones comunes sobre la autoestimulación: 

  • Impacto social - Aunque todos tenemos alguna forma de conducta autoestimulatoria, con frecuencia los niños neurotípicos aprenden desde pequeños a disimular estas conductas o aprenden otras habilidades que les ayudan a satisfacer las necesidades que la autoestimulación podría estar buscando cubrir. Por eso, la autoestimulación puede ser socialmente estigmatizante para los niños con autismo.  
  • Conductas dañinas - La autoestimulación puede volverse físicamente dañina cuando se presenta como conductas autolesivas, como golpearse a sí mismo, golpearse la cabeza, morderse, etc. También puede ser dañina si implica conductas destructivas, como lanzar objetos que no son para lanzar. Asegúrese de trabajar con el equipo de atención de su hijo para atender cualquier conducta que pueda estar lastimando a su hijo. 

¿Se debe detener la autoestimulación?

Una pregunta común de los padres y seres queridos de niños con autismo es si deben intervenir en las conductas autoestimulatorias de su hijo. Como hemos visto, la autoestimulación cumple una función para quien la realiza. Intentar bloquearla o impedirla de otra forma puede causar angustia y reducir su capacidad de autorregularse. Además, tratar de detener las conductas autoestimulatorias sin una conducta de reemplazo adecuada puede provocar que aparezca una conducta más dañina o socialmente estigmatizante. 

Antes de intervenir en las conductas autoestimulatorias, considere lo siguiente:

  • ¿Es dañina? Si la autoestimulación es autolesiva o dañina de cualquier forma para la persona o para otras personas en el entorno, es señal de que podría ser necesario redirigirla. 
  • ¿Podría haber una causa médica detrás de la conducta? Si hay alguna duda de que la conducta tenga un componente médico, es fundamental buscar una evaluación de un proveedor médico de confianza. 
  • ¿La persona que tiene la conducta quiere dejarla? Si su hijo comunica que quiere dejar de hacerlo o aprender nuevas formas de autorregularse, esa sería una razón para considerar la ayuda del equipo de atención de su hijo para modificar la conducta. 
  • ¿Interfiere con su capacidad de aprender o de completar sus tareas diarias? Si una conducta autoestimulatoria es tan marcada que interfiere con la capacidad del niño para completar sus tareas diarias, o es una barrera para su aprendizaje, entonces podría ser necesario redirigirla. 

Estrategias para la autoestimulación 

Si se necesita una intervención para la autoestimulación, hay muchas maneras posibles de abordar la intervención y la redirección para la seguridad y el apoyo de su hijo.  

  1. Intervención médica - Si se identifica una causa médica, la intervención consistirá en aliviar esa condición médica. Esto puede incluir atender caries u otros problemas en la boca, medicamentos para infecciones, etc. Trabaje de cerca con el equipo médico de su hijo para decidir la mejor forma de actuar. 
  2. Redirigir hacia una conducta incompatible - Esto implica redirigir al niño hacia otra conducta cuando ocurre la autoestimulación. Piense en un niño que aletea repetidamente con las manos. Una conducta incompatible podría ser aplaudir. Una conducta incompatible significa que no puede hacer ambas conductas al mismo tiempo. Asegúrese de colaborar con el equipo de atención y el terapeuta de su hijo antes de hacer estas redirecciones.
  3. Enseñar una conducta de reemplazo - Puede ser difícil reducir una conducta autoestimulatoria sin dar acceso a un reemplazo que cumpla la misma función. Una vez identificada la razón de la autoestimulación, enseñar y reforzar un reemplazo adecuado es una forma de reducir la conducta. Para un niño que se golpea la cabeza para obtener estimulación sensorial, un reemplazo puede ser enseñarle otras formas de obtener esa experiencia sensorial, como apretarse las manos. (Nota: la intervención para conductas autolesivas como golpearse la cabeza debe estar a cargo de un profesional y vigilarse de cerca).
  4. Eliminar o evitar los desencadenantes - Cuando puede identificar desencadenantes específicos de la autoestimulación, puede trabajar para reducirlos o evitarlos. Algunos posibles desencadenantes son las multitudes, las luces brillantes, los ruidos fuertes o ciertos lugares. Si las multitudes son una situación estresante para su hijo y aumentan la autoestimulación como forma de afrontarla, podría ser útil evitar los lugares con mucha gente. Si los ruidos fuertes son un desencadenante, una posible intervención podría ser evitar los lugares donde es probable que haya ruidos fuertes o darle a su hijo audífonos con cancelación de ruido en lugares ruidosos.  
  5. Enseñar habilidades de comunicación - Si la autoestimulación ocurre por una necesidad no satisfecha, enseñarle al niño a comunicar cómo se siente y a pedir adaptaciones podría ayudar mucho a reducir las conductas. Por ejemplo, si su hijo se autoestimula cuando está frustrado o abrumado, enseñarle a pedir un descanso de una tarea difícil o a pedir un espacio tranquilo podría ser beneficioso para satisfacer sus necesidades y eliminar la necesidad de autoestimularse. 
  6. Aumentar la estimulación - Si la autoestimulación de su hijo ocurre por aburrimiento, aumentar la estimulación puede ser clave. Enseñarle actividades de ocio alternativas o actividades interactivas podría ayudar. Sin embargo, es importante asegurarse de que la persona esté motivada para aprender y participar en otras actividades. 
  7. Terapia ABA - Todas las estrategias de intervención que vimos se basan en los principios conductuales del Análisis Aplicado de la Conducta (ABA). Si su hijo recibe terapia ABA actualmente, hable sobre los métodos de intervención con su BCBA. También puede ser beneficioso considerar otras terapias, como la terapia ocupacional y la terapia del habla. 

La autoestimulación puede ser un excelente método para afrontar situaciones o autorregularse para las personas con autismo (y también para las personas neurotípicas). La autoestimulación no es peligrosa en sí misma, y no siempre es necesario intervenir. 

Si su hijo tiene conductas autoestimulatorias que interfieren con su vida diaria, tienen una causa médica o son dañinas para él o para otros, podría ser necesario intervenir. Se recomienda trabajar con el equipo de atención de su hijo para decidir la mejor forma de actuar, de modo que se identifique la causa de la conducta y se aplique una intervención sólida. 

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