El hogar y la vida diaria
May 9, 2022

¿Por qué mi hijo con autismo duerme en el piso?

El autismo es un espectro amplio que se manifiesta de forma diferente en cada persona. Sin embargo, algo que se observa con frecuencia en las personas con autismo son las dificultades para dormir.

El autismo es un espectro amplio que se manifiesta de forma diferente en cada persona. Sin embargo, algo que se observa con frecuencia en las personas con autismo son las dificultades para dormir. Algunos niños con autismo pueden tener problemas para quedarse dormidos o para mantenerse dormidos, o pueden dormir de formas poco comunes. 

Una alteración del sueño que los padres de niños con autismo  reportan con frecuencia es dormir en el piso. Como padre o madre, puede que se pregunte por qué lo hace, si está bien que duerma así y qué debería hacer, si es que debe hacer algo, para asegurarse de que descanse lo mejor posible cada noche y pueda funcionar de manera óptima. 

Siga leyendo para saber más sobre este fenómeno y lo que puede hacer al respecto con sus propios hijos.

Historia de las alteraciones del sueño en niños con autismo

Quienes no sufren alteraciones del sueño a menudo dan el dormir por sentado. 

Su hijo con autismo tiene entre un 40 y un 80% de probabilidad de sufrir dificultades para dormir, según una revisión de la literatura de 2010 realizada por Cortesi et al. Para agravar aún más la preocupación, las alteraciones del sueño en niños con autismo se han correlacionado con estrés y sueño interrumpido en la madre, dificultades de regulación emocional, mayor agresividad, hiperactividad y menores habilidades sociales. 

Si le preocupa algún aspecto del sueño de su hijo, ¡no está solo! Y está en el lugar indicado para aprender más sobre cómo abordar este desafío a la hora de dormir.

Descubrir el porqué de los desafíos para dormir

Si su hijo tiene desafíos para dormir, es probable que le preocupe el impacto que dormir en el piso podría tener en él, desde su estado de ánimo, su capacidad de concentración, sus conductas y sus niveles de energía, hasta incluso su comunicación y sus habilidades sociales. 

Entonces, ¿por qué le gusta dormir en el piso? La respuesta es compleja porque, una vez más, cada niño es diferente y no hay una respuesta sencilla que aplique a todas las personas. 

Veamos algunas razones comunes:

Procesamiento sensorial y comodidad

Ese juego de cobijas tan cómodo y acogedor y esa almohada perfectamente suave que usted pensó que a su hijo le encantarían (¡porque probablemente a usted le encantan!) en realidad pueden resultarle increíblemente incómodos.
La hiperreactividad y/o hiporreactividad a la estimulación sensorial forman parte de los criterios diagnósticos del DSM para un diagnóstico de TEA, ya que los problemas sensoriales son sumamente comunes. 

El estímulo sensorial del piso es muy diferente al que se obtiene al dormir en una cama, según la superficie de la cama y el tipo de piso. 

Para algunos niños con autismo y/o con Trastorno del Procesamiento Sensorial (SPD, por sus siglas en inglés), una superficie lisa y fresca puede simplemente sentirse mejor que la sobrecarga sensorial que causan la cama blanda, las cobijas y almohadas esponjosas, estar en alto sobre una superficie elevada y el calor bajo las sábanas.

Cabe señalar que, como el autismo es un espectro tan amplio, algunos niños con autismo pueden preferir la cama blanda. 

Incapacidad para comunicar sus necesidades

Muchos niños con autismo tienen dificultades para comunicar eficazmente lo que quieren y necesitan, y para abogar por sí mismos. Por eso, es posible que no puedan comunicar qué aspectos específicos de la cama les resultan incómodos ni pedir cambios que respondan mejor a sus necesidades. Por ejemplo, un hermano neurotípico podría decirle a su mamá que la cama le pica y pedirle otras sábanas, o explicarle a su papá que las cobijas pesadas le dan demasiado calor para dormir. 

Un niño con autismo puede no ser capaz de comunicar qué es lo que le incomoda de su cama o de la forma en que duerme actualmente, y en cambio puede acomodarse donde pueda, lo que termina en dormir en el piso. 

¿Qué preocupaciones hay con dormir en el piso?

Hemos visto algunas de las razones por las que los niños pueden dormir en el piso y algunas estadísticas sobre la correlación entre las alteraciones del sueño y el autismo. 

Ahora bien, ¿es algo que debería preocuparle o es una peculiaridad inofensiva de su adorable pequeño? 

Veamos las posibles preocupaciones sobre este patrón de sueño:

Entre el 40 y el 80% de los niños con autismo tienen algún tipo de alteración del sueño 

Los estudios sugieren que una percepción sensorial más intensa puede ser un factor que contribuye. Dormir en el piso puede indicar que el niño tiene dificultades con el estímulo sensorial que experimenta durante la noche. Entre las alteraciones del sueño comunes están el insomnio, la incapacidad para mantenerse dormido, los patrones de sueño poco comunes, etc.  

Falta de sueño de calidad 

Los estudios han demostrado que la falta de sueño de calidad agrava ciertos síntomas del autismo, como los relacionados con las habilidades sociales, la regulación emocional y las conductas repetitivas graves. Se necesita más investigación para determinar si estos problemas se deben a la falta de sueño de calidad, si contribuyen a la falta de sueño o si se trata de una combinación de ambos. Las alteraciones del sueño también afectan negativamente el bienestar de los cuidadores. ¡Es difícil dar lo mejor de sí cuando no se ha dormido lo suficiente! Teniendo en cuenta todos estos factores, vale la pena evaluar más a fondo cualquier variación inusual en el sueño. 

Molestias o dolor al dormir 

Los niños son resistentes y parecen recuperarse muy bien de las posiciones más extrañas para dormir. Sin embargo, se debe considerar la posibilidad de dolores de espalda o del cuerpo por dormir en el piso. Esta preocupación puede ser aún mayor si se tiene en cuenta que los niños con autismo pueden no ser capaces de comunicar el dolor o la incomodidad. También puede que no sean capaces de identificar que la causa de su dolor es dormir en el piso. 

Mayor exposición a alérgenos 

¿Su hijo tiene alergias ambientales, por ejemplo a los ácaros del polvo o al moho? Dormir en el piso puede aumentar su exposición a estos alérgenos, lo que podría reducir aún más la calidad de su sueño. 

¿Qué hacer si su hijo con autismo duerme en el piso?

Nada 

Si su hijo prefiere dormir en el piso, pero descansa muy bien por la noche y no hay ninguna preocupación de que dormir en el piso esté afectando su sueño, puede que simplemente prefiera la experiencia sensorial del piso. En ese caso, obligarlo a usar la cama o insistir en otras opciones puede no ser necesario ni beneficioso. ¡Usted es quien mejor conoce a su hijo!

Obtenga una evaluación sensorial de un terapeuta ocupacional 

El procesamiento sensorial es un componente importante del Trastorno del Espectro Autista. Un terapeuta ocupacional puede realizar una evaluación para identificar trastornos de modulación sensorial y puede tener recomendaciones más específicas para las necesidades sensoriales individuales de su hijo a la hora de dormir. 

Investigue 

Puede que no sea la cama en sí, sino otros elementos del entorno a la hora de dormir. ¿La luz es demasiado brillante o demasiado tenue? Ajuste la iluminación. ¿Hay demasiado ruido o demasiado silencio en la habitación? Elimine cualquier ruido de fondo o agregue una máquina de ruido blanco (o un ruido blanco natural, como el de un ventilador). 

Pruebe un cambio cada noche y anote en un cuaderno qué cambio probó y qué fue diferente en su sueño esa noche, si es que algo cambió. Registrar datos le ayudará a identificar más pronto lo que hay que cambiar.

Haga cambios 

Deje de lado la idea de que su hijo tiene que dormir en una cama. Considere alternativas que quizás le resulten más agradables. Podría probar con sillones tipo puf. O quizás un rincón tranquilo en su habitación con sus almohadas y cobijas favoritas. Una cama a ras del piso también podría ser una excelente alternativa, sobre todo si la altura de la cama es un factor sensorial que influye. 

Otras ideas incluyen una hamaca, un sillón reclinable, un colchón tipo futón o un colchón inflable. Una vez más, lo que funciona para un niño puede no funcionar para otro, así que quizás tenga que probar varias cosas antes de encontrar el espacio perfecto para su hijo.

Solicite un estudio del sueño 

Si su hijo tiene alteraciones del sueño que van más allá de simplemente preferir dormir en el piso, puede ser necesario un estudio del sueño. Hable con su pediatra sobre si esa sería una posibilidad. Realizar un estudio del sueño tradicional en un entorno clínico, con todos los sensores conectados, a menudo resulta demasiado abrumador para un niño con autismo. 

Sin embargo, puede haber alternativas, como una pulsera de monitoreo del sueño que el niño podría usar en casa durante un tiempo. 

Palabras finales

Usted conoce a su hijo mejor que nadie. Sabemos que es su mayor defensor. Tenga en cuenta estas ideas y decida cuál es el mejor camino para su familia. 

Si alguna vez tiene dudas sobre los hábitos de sueño de su hijo, pero no está seguro de si son inofensivos o señal de algo más importante, siempre es mejor comunicarse con su médico, con otro profesional médico de confianza o con su equipo de atención para pedir orientación. Ninguna pregunta es tonta cuando se trata de velar por el bienestar de su hijo. 

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